¿QUE ES LA DEPRESIÓN?

La depresión   es una de las enfermedades que más nos preocupan, por eso intentamos tratarlo desde todos los ángulos.

¿Depresión o tristeza?

En muchas ocasiones se confunden con otras enfermedades y, a pesar de que podría parecer que está íntimamente ligadas, la realidad es que el hecho de que una persona sienta un profunda tristeza no implica que por ello esté sufriendo una depresión. De la misma manera, se ha tendido a utilizar con facilidad el término “estoy deprimido” cuando se hace referencia a estar de “bajón”, a un día en el que no apetece hacer nada o en el que la apatía y la tristeza pueden con uno.

Por lo tanto, podríamos definir la depresión como un trastorno anímico, que se manifiesta como un proceso de abatimiento e infelicidad que puede ser transitorio o permanente. Muchas personas hablan de depresión, incluso muchos creen tenerla, lo que se ve incrementado por el hecho de que hoy en día se sobrediagnostica la depresión, o se diagnostica mal, llegando a tratarla en personas que sólo están tristes o atraviesan un momento delicado en su vida.

La depresión suele afectar a mucha gente a lo largo de su vida. Hay ciertos momentos en que podemos ser más vulnerables a ella, como el proceso de duelo por la pérdida de un ser querido o problemas económicos o laborales, la ruptura de una pareja, etc.

Si bien algún pequeño sentimiento depresivo es normal en alguna parte de nuestra vida, una depresión mayor es una condición seria que debe ser tratada porque afecta a todos los ámbitos de la vida de la persona, tanto su vida social, como laboral y personal.

Generalmente, la persona depresiva tiende a buscar ayuda por la insistencia de algún familiar que le hace percibir su realidad. Normalmente, la primera persona a la que se acude es al médico de familia, tenemos que tener en cuenta que cada vez están más especializados en este tipo de enfermedad aunque a veces pueden dar pastillas directamente en lugar de derivar a una atención psicológica, pero cada vez se tiene más en cuenta la psicología como un medio para volver a encontrar la luz.

Síntomas de la depresión

Según el DSM-IV hay diferentes tipos de depresión dependiendo de los síntomas y la duración de estos en el tiempo: Depresión mayor- episodio único, depresión mayor recidivante, trastorno distímico y trastorno depresivo no especificado. De ahí que sea tan importante un buen diagnóstico, no sólo para diferenciar entre tristeza y depresión sino también para poder diseñar el tratamiento adecuado para el paciente.

Antes de explicaros los síntomas de la depresión tenemos que tener en cuenta que hay determinados criterios que se deben de cumplir para poder diagnosticarla, en este caso nos vamos a centrar en la depresión mayor.

En primer lugar, para diagnosticar depresión se necesita que se den cinco o más de los siguientes síntomas durante un periodo de 2 semanas y que deben de reflejarse en la actividad de la persona. En concreto, uno de los síntomas debe ser 1 estado de ánimo depresivo o 2 pérdida de interés o de la capacidad para el placer.

  1. Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, casi cada día según lo indica el propio sujeto (p. ej., se siente triste o vacío) o la observación realizada por otros (p. ej., llanto). En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable.
  2. Disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades, la mayor parte del día, casi cada día (según refiere el propio sujeto u observan los demás)
  3. Pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento de peso (p. ej., un cambio de más del 5 % del peso corporal en 1 mes), o pérdida o aumento del apetito casi cada día. Nota: En niños hay que valorar el fracaso en lograr los aumentos de peso esperables
  4. Insomnio o hipersomnia casi cada día
  5. Agitación o enlentecimiento psicomotores casi cada día (observable por los demás, no meras sensaciones de inquietud o de estar enlentecido)
  6. Fatiga o pérdida de energía casi cada día
  7. Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados (que pueden ser delirantes) casi cada día (no los simples autorreproches o culpabilidad por el hecho de estar enfermo)
  8. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión, casi cada día (ya sea una atribución subjetiva o una observación ajena)
  9. Pensamientos recurrentes de muerte (no sólo temor a la muerte), ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.

Muchos de los pacientes que sufren o han sufrido depresión lo definen en palabras coloquiales como un momento en el que han perdido la luz de sus vidas, están sumidos en una oscuridad que parece que nunca va a alcanzar el fin, es como si la vida les costara, como si respirar fuera demasiado trabajo para sí mismos e incluso, en los momentos más difíciles es como si estuvieran “muertos en vida” pues están vivos pero sin la capacidad de sentir otra cosa que no sea dolor.

El sentimiento de soledad y vacío en estos casos suele ser desbordante, lo que no implica que realmente estén solos, simplemente no pueden percibir ni sentir la calidez de las personas que se encuentran a su alrededor, porque no hay nada que les calme (en los momentos más graves).

Se pierde la capacidad de sentir, del placer, las ganas de vivir pero a todos los que estéis pasando por este momento, permitidme que os diga que todos los días sale el sol por lo que, a pesar de que la oscuridad de la depresión y la tristeza agónica no os permita ver su luz, todo dolor es temporal y podréis salir de ella.

Causas de la depresión

Las causas aún no están muy claras, ni siquiera para los especialistas, pero sí hay varios factores que pueden incidir en la prevalencia de esta enfermedad.

  • Factores hereditarios: estudios realizados con familiares de personas tendentes a la depresión, muestra que dentro de una misma familia, se incrementan las posibilidades de padecerla.
  • Factores fisiológicos: la depresión se debe a ciertas alteraciones del sistema nervioso relacionadas con una deficiencia en la actuación de los neurotransmisores. Por eso, los medicamentos utilizados para tratarla, suelen ser estimuladores del sistema nervioso.
  • Factores sociales: una mala calidad de las relaciones con nuestros semejantes, puede crear un sentimiento de soledad que se convierta en depresión
  • Factores físicos: la prevalencia de depresión aumenta en aquellos países que reciben poca irradiación sola

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SÍNDROME DE PETER PAN

A pesar de que el Síndrome de Peter Pan es un término muy utilizado entre la población, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM) no lo incluye en ninguna de sus revisiones. Esto supone que no es considerado como un trastorno psicológico ni una enfermedad mental por gran parte de los profesionales de la salud, pero sí se podríamos considerarlo como un concepto que agrupa unos rasgos comunes en muchos hombres de una determinada edad.

Características del Síndrome de Peter Pan

Cuando hablamos del Síndrome de Peter Pan hacemos referencia a ese sentimiento de no querer crecer y, suele estar mayormente vinculado al género masculino con personalidad narcisis. Podríamos decir que se ha producido una fijación en la evolución de la personalidad del sujeto.

Éste síndrome se caracteriza, mayoritariamente, por una falta de madurez tanto en los aspectos emocionales como en los sociales, en algunos casos puede darse incluso en el aspecto laboral.

Los rasgos que se le atribuyen son muy variables: irresponsabilidad, dependencia, cólera, manipulación, rebeldía, egoísmo, inmadurez, etc.

¿Por qué?

Algunos de los profesionales de la psicología que han hablado sobre este tipo de síndrome lo relaciona con una infancia extremadamente feliz y con el miedo al fracaso a no adaptarse a una nueva etapa, la adultez.

Todos los rasgos que definen a este tipo de persona no es nada más que una coraza que lo protege de su propia inseguridad, el miedo al cambio es tan atormentador que prefiere quedarse relegado a lo conocido, a esa sensación de cambiar y no madurar por temor a no ser aceptado por las personas a las que quiere o que le importan.


Suelen mostrarse como personas muy cerradas que saltan de relación en relación para evitar la verdadera intimidad, el momento en el que uno se muestra a otra persona interiormente perdiendo las barreras que lo protegen de un posible rechazo o desencantamiento.

Sí todos estos síntomas afectan a tu relación de pareja, no dudes en consultarnos.

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¿QUE ES LA TERAPIA DE ACTIVACIÓN CONDUCTUAL?

La Activación Conductual (AC) es una nueva terapia para la depresión desarrollada sobre bases contextuales y funcionales. La AC sostiene que el contexto explica más eficientemente la depresión y es también el lugar más adecuado para llevar a cabo una terapia eficaz que los supuestos factores internos, ya fueran neurológicos (típicamente ‘desequilibrios químicos’) o psicológicos (por ejemplo, ‘esquemas cognitivos’). Asimismo, la AC sostiene que las conductas que caracterizan a las personas deprimidas juegan un papel significativo en la depresión, y no son meramente síntomas de un cuadro.

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En este sentido, un aspecto básico de la AC es la consideración acerca de que buena parte de la conducta de las personas deprimidas viene a funcionar en realidad como evitación conductual de importantes ámbitos de la vida, aunque siempre es obvio que las conductas de los clientes son conductas de evitación. (Pérez Álvarez, 2007). El cliente hace lo que siente natural. Únicamente cuando se analizan las consecuencias de la conducta se puede empezar a comprender su función, en este caso, la de evitación. No es tanto la forma como la función lo que realmente importa.

Concebida la depresión bajo esta perspectiva, la AC trata de reponer a la persona cara a la vida, poniéndola en contacto con las condiciones que pudieran reordenar el “disorder” o trastorno dado. Trata de ‘poner a funcionar’ o, como sugiere su propio nombre, ‘activar’ a la persona a pesar de estar (todavía) deprimida, como paso para dejar de estarlo.

Se puede decir que la AC es un procedimiento que enfatiza los intentos sistemáticos de incrementar conductas que hagan probable el contacto con las contingencias ambientales reforzantes y produzcan, a su vez, cambios en los pensamientos, el humor y la calidad de vida, se trata de ‘activar’ a la persona en la medida de sus posibilidades actuales y de acuerdo con sus intereses y valores (Pérez Álvarez, M; 2007).

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A este respecto, es fundamental el análisis funcional de la conducta, a partir del cual poner en juego las actividades que pudieran ser relevantes. Más importante que la aplicación de una serie de técnicas es la filosofía contextual y el criterio funcional de base. No se trata de cambiar primero los pensamientos y el humor para después actuar, por así decirlo, ‘estar bien’ para volver a hacer la vida, sino de rehacer la vida a pesar precisamente de ‘estar mal’ todavía (pesimista y triste). En este sentido, la AC incluye también la aceptación como principio y estrategia, en la línea de la Terapia de Aceptación y Compromiso, si bien aquí el objetivo es crear condiciones ambientales para estar bien. En todo caso, la AC combina la aceptación y el cambio a lo largo del tratamiento, por tanto la Activación Conductual supone un avance respecto a la Terapia cognitiva para la depresión tradicional y el tratamiento médico de la depresión, porque la Activación Conductual se ofrece igualmente como alternativa a la Terapia Cognitiva de la depresión. Por lo pronto, es más efectiva y lo es de una manera más parsimoniosa. Además, la AC proporciona un argumento muy potente, difícil de pasar por alto, a favor de la desmedicalización de la depresión.

 

La medicalización de la depresión está sostenida no sólo por la concepción psiquiátrica que no sabe hacer otra cosa que medicar sino también por terapias psicológicas, en particular, la Terapia Cognitiva, la cual supone alguna suerte de ‘mecanismo’ o ‘déficit cognitivo’ que se habría de intervenir mediante técnicas específicas. El caso es que el ‘déficit cognitivo’ y la ‘técnica cognitiva’ equivalen epistemológicamente a los ‘desequilibrios químicos’ y a la ‘medicación antidepresiva’, todo lo cual estaría como mínimo en entredicho de acuerdo con el estudio que se comenta. Por último, la AC viene a ser un ejemplo tanto o más importante que la Terapia de Aceptación y Compromiso de toda una nueva generación de Terapia de Conducta.

EL MOBBING LABORAL ¿QUE ES Y COMO SOLUCIONARLO?

El mobbing o psicoterror laboral es un término cada vez más presente en nuestro entorno de trabajo y que define un tipo de acoso cuyo principal problema está en el hecho que sus víctimas no son conscientes de que lo padecen hasta que es demasiado tarde para encontrar una solución. Llevar a cabo un estudio de los síntomas y las consecuencias del mobbing nos puede conducir al descubrimiento de dichos padecimientos como propios, además de la búsqueda de una salida de la empresa antes de que sintamos demasiado minada nuestra autoestima o que, incluso, nos veamos apartados del entorno laboral por una baja permanente.

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Pese a estar en boca de todos últimamente, el mobbing ya tiene una larga existencia, pero hasta hace pocos años no se comenzó a definir esta enfermedad laboral que ha causado estragos en numerosos trabajadores. Fue el psicólogo sueco Heinz Leymann quien acuñó el término durante los años 80 y lo definió como el empleo de una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y prolongada en el tiempo (con un mínimo de seis meses) sobre otra persona en el lugar de trabajo.

Leymann acompañó esta definición con la descripción de un total de 45 comportamientos hostigadores que, generalmente, aparecen en forma de acciones contra la reputación o la dignidad, contra el ejercicio del trabajo, con la manipulación de la comunicación o la información y con acciones de gran injusticia.

Ver sus síntomas

Existen una serie de factores que son comunes en los casos de mobbing, y a partir de los cuales podemos descubrir si estamos siendo acosados psicológicamente en nuestro puesto de trabajo. Estos factores comunes, ejecutados de forma oculta y subrepticia, consiguen aislar o incomunicar a la víctima respecto a sus compañeros, hacerle sentirse invisible y criticar sistemáticamente su trabajo de forma malintencionada.

La víctima del mobbing puede ser atacada a través de medidas organizacionales: puede ver restringidas sus posibilidades de hablar, se le cambia de ubicación y se le separa de sus compañeros, a éstos se les prohíbe hablar con la víctima, se juzga su desempeño de manera ofensiva, se cuestionan sus decisiones, no se le asignan tareas o incluso las que se le asignan no tienen sentido, están muy por debajo de sus capacidades y son degradantes. Cabe la posibilidad que la víctima se vea sometida a ataques a su vida privada por medio de críticas permanentes, terror telefónico, que se le haga parecer estúpido, que se de a entender que tiene problemas psicológicos o bien mofarse de sus capacidades y de su vida personal. La violencia física (amenazas o uso de violencia menor), los ataques a las actitudes y creencias de la víctima, las agresiones verbales (gritos, insultos, amenazas) y los rumores terminan de completar el cuadro de acoso al que se ven sometidas las víctimas del mobbing en su puesto de trabajo.

Encontrar soluciones

Tomar conciencia del daño al que estamos siendo sometidos es el primer paso para solucionar todo un calvario que no tiene porqué continuar. Este es un paso importante ya que el acosador laboral basa gran parte de su fuerza en el desconocimiento por parte del acosado hasta que ya es demasiado tarde y éste tiene pocas posibilidades de defenderse.

Una vez que somos conscientes del acoso al que nos someten, tenemos que reunir pruebas (documentos, testigos o certificados médicos) porque el mobbing parte de pequeños actos que, aunque individualmente no signifiquen nada, unidos generan un importante ataque. Con pruebas en nuestro poder, el siguiente paso será denunciar la situación ante el médico de la empresa, un inspector de trabajo y la Seguridad Social, intentando que se reconozca el acoso como un accidente de trabajo. A continuación, denunciaremos los hechos ante las organizaciones sindicales y ante el comité de empresa. Para todo ello, es muy importante buscar el apoyo de otras personas que hayan pasado por este mismo trance, de este modo no nos sentiremos solos en esta parte del proceso.

 

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Qué dice la legislación

El mobbing es un problema que ya ha sido detectado en otros países europeos. En Suecia, Italia y Alemania, este tipo de acoso laboral es considerado delito y algunas empresas han redactado normas para acabar con los ataques. En el caso de España, su Estatuto de Trabajadores no condena expresamente el acoso laboral, pese a que el sexual sí que se prohíbe. No obstante, el grupo parlamentario socialista ha solicitado que el mobbing sea declarado enfermedad laboral.

En nuestro país, y según el Informe Cisneros II sobre violencia en el entorno laboral, realizado por el profesor Iñaki Piñuel de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), uno de cada tres trabajadores en activo reconoce que sufre o que ha padecido en alguna ocasión maltratos psicológicos durante su vida laboral. El estudio saca sus conclusiones de una encuesta realizada a 2.500 trabajadores en activo de todos los sectores en la Comunidad de Madrid, Alcalá de Henares y Guadalajara. Ante la pregunta de si han sido víctimas de maltratos verbales o modales a lo largo de su vida laboral, un 33,7% reconoce haberlos padecido.

Un 70% de los consultados aseguró que los maltratos se producen desde hace un mínimo de dos años. La principal conclusión del estudio es que el mobbing es un problema emergente y que el 45% de los trabajadores asegura haber sido testigo de casos de maltratos. Conscientes de los problemas que el mobbing puede generar en su economía, los gobiernos de muchos países intentan encontrar soluciones de control hacia quienes practican este tipo de acoso.

Entre los problemas a los que se enfrentan los países, a corto y medio plazo, figura la erosión de la actividad de las empresas, que queda patente en la reducción de la calidad del producto final, la disminución de los clientes y el aumento del gasto dedicado a bajas laborales, jubilaciones, incapacidades y recursos sanitarios.

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Las fases del mobbing son varias:
Fase 0: La seducción. Sin esta fase no puede darse el acoso. En esta fase el acosador aún no ha manifestado su gran potencial violento. Normalmente, la seducción va dirigida a la víctima, pero en ocasiones está destinada al entorno proximo de la victima y puede quedar enmascarada.
Fase 1: El conflicto. La mayoría de expertos definen el mobbing a partir de esta fase. Una mala resolución del conflicto es lo que lleva al acoso laboral. Algunas veces, es tan corto el espacio de tiempo que separa “el conflicto” del “acoso” que se solapan.
Fase 2: Acoso Moral en el trabajo. También denominado: mobbing, bossing, bullying. La definición de la UE (14-5-01) es aquel “comportamiento negativo entre compañeros o entre superiores o inferiores jerárquicos, a causa del cual el afectado es objeto de acoso y ataque sistemático durante mucho tiempo, de modo directo o indirecto, por parte de una o más personas, con el objetivo y/o efecto de hacerle el vacío”.
Fase 3: El entorno. La respuesta del entorno laboral será la que determinará la resolución rápida del acoso o bién su implantación permanente, con el consiguiente daño en la salud del acosado. Por tanto, el entorno es un elemento básico en el desarrollo o en la resolución del acoso laboral. Los cómplices son los que magnifican las consecuencias de la conducta arbitraria, al permitir las decisiones ilegales e inmorales del causante del acoso: “se le deja hacer”. El superior jerárquico decide voluntariamente no hacer caso de las quejas del acosado y en su lugar da libertad al acosador para que se ensañe con vilezas de todo tipo. Lógicamente, el superior es el principal alentador dentro de la dinámica del mobbing, es partícipe, es complice, aprovecha para proyectar sobre el acosado la venganza, los celos y las frustraciones personales.
Fase 4: La actuación de la empresa. El acoso puede surgir en cualquier empresa, algunas veces porque la organización del trabajo tiene una deficiente planificación y en otras porque forma parte integrante del “hacer” empresarial. Tanto si se trata de una estrategia empresarial consciente, como inconsciente no debemos olvidar que reposa sobre el sufrimiento moral y físico del trabajador.
En la administración pública, especialmente en la universidad y en la administración sanitaria, es muy corriente el mobbing amparandose en las guerras entre grupos de funcionarios. La impunidad es absoluta si los superiores han decidido que el acosador “trabaje” a gusto sobre el acosado.
Fase 5: La marginación. Consiste en la exclusión del acosado del mundo laboral, ya sea por despidos, jubilaciones anticipadas, invalidez, pérdida de la razón y a veces, incluso, con pérdida de la vida (suicidio, accidentes laborales mortales). La marginación es potenciada por “compañeros” deseosos de obtener beneficios o prebendas a expensas de los derechos usurpados al acosado y que serían incapaces de conseguir por los cauces ordinarios. Además, en esta fase el personal subalternos (administrativos, becarios, residentes, personal en practicas) aprovechan para hacer todo tipo de humillaciones, faltar el respeto al acosado, crear rumores malignos y comentarios vejatorios, falsedades y calumnias: todos quieren hacer “méritos” ante al acosador, al que temen con pavor y es quien reparte favores y consiente las conductas más miserables.
Es típico que la “secretaria” responda ante las llamadas de teléfono o entrega de cartas que el acosado “no lo conoce” o simplemente que “no trabaja o no ha trabajado nunca en la empresa”. Habitualmente cuanta menor sea la preparación profesional de este personaje, mejor cumple el papel del ninguneo cotidiano. ¡Se siente importante con las pequeñas canalladas que son reídas alegremente a la hora del café!
Para rematar la “faena” el acosado debe estar en un sitio lo más incomodo posible, invisible del público, aislado de los compañeros y haciendo tareas inútiles o lo más rutinarias y repetitivas posible, para que el sentimiento de fracaso se vaya apoderando del acosado. Este método lo uso con gran éxito Stalin para sacar de las enciclopedias los personajes históricos incomodos a sus teorías. Al mismo tiempo, se crea un estado de opinión de que “es un personaje conflictivo”, que “no se comunica” o “no participa”, que “no se integra”, etc. Además de maltratado, se le imputa todo lo negativo que pueda ocurrir… hasta el cambio climático o que el equipo de fútbol de la ciudad baje a segunda división.
Nueva Fase: LA RECUPERACIÓN. Debido al mayor conocimiento y difusión del proceso destructivo del mobbing, existen personas en la empresa (jefes y compañeros) que se niegan a agredir y también existen personas fuera de la empresa que ayudan a la reparación del daño recibido. Si ese no fuera el caso, es necesario acudir a los tribunales de justicia con toda la documentación acumulada y con buen asesoramiento legal.

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¿EN QUE SE BASA LA TERAPIA COGNITIVA?

Se basa en el supuesto teórico de que los efectos y la conducta de un individuo están determinados en gran medida por el modo que tiene dicho individuo de estructurar el mundo.
Sus cogniciones (pensamientos) se basan en actitudes o supuestos (esquemas) desarrollados a partir de experiencias anteriores.
Las técnicas terapeúticas están encaminadas a identificar y modificar las concepciones distorsionadas y las falsas creencias (esquemas) que subyacen a estas cogniciones. El paciente aprende a resolver problemas y situaciones que anteriormente había considerado insuperables, mediante la reevaluación y modificación de sus pensamientos